Volkswagen nos ha engañado pero, ¿lo han hecho también otros fabricantes de vehículos?

black-892457_640Estos días el engaño masivo de Volkswagen llena las páginas de todos los periódicos y ocupa un lugar destacado en nuestros informativos. No es para menos pues, según la compañía, el software ilegal que manipulaba las emisiones ha sido instalado en 11 millones de vehículos. Aún tendremos que esperar un tiempo para saber cómo acabará esta historia y el precio que el fabricante alemán deberá pagar. Lo que sí podemos hacer es repasar algunos de los escándalos que han afectado a la industria automovilística en el pasado.

Recordemos, por ejemplo, el motor explosivo del Ford Pinto, que costó la vida a 180 personas. En 1971 este modelo salió al mercado para competir con los coches de importación, que se vendían a precios muy competitivos. El Pinto fue todo un éxito de ventas hasta que se descubrió que, en el caso de una colisión trasera, el depósito de combustible podía perforarse derramando líquido en el interior del vehículo con el consiguiente riesgo de explosión. Lo más grave del caso es que Ford estaba al corriente de este defecto y que, a pesar de que arreglarlo habría costado 11 USD por coche, decidieron no hacer nada. Finalmente terminarían por pagar indemnizaciones millonarias a las decenas de damnificados.

Uno de los últimos casos en el que los avances tecnológicos han sido puestos en duda ha sido el de los “hackers” Charlie Miller y Chris Valasek. Estos dos americanos consiguieron, gracias a un software fabricado por ellos mismos, hacerse con el control de un Ford Escape, un Toyota Prius y un Jeep Cherokee, demostrando así la vulnerabilidad de estos sistemas digitales de control. Sin duda un experimento que ha hecho reflexionar sobre si la industria del motor está preparada para fabricar los llamados coches inteligentes ofreciendo al mismo tiempo la máxima seguridad.