Ventajas de las bicicletas eléctricas como medio de transporte en ciudad

En los últimos años, se está produciendo un aumento del uso de los servicios de transporte público (metro y autobús), lo cual reduce a su vez el nivel de contaminación. Para ello, en algunas ciudades se ha limitado el acceso a automóviles según su número de matrícula y se han creado grandes circuitos de carril bici para fomentar el uso particular de la bicicleta como medio de transporte en ciudad.

 Ventajas de las bicicletas eléctricas

Como los límites de reducción de gases nocivos para el medio ambiente, el ruido y los embotellamientos no se han reducido todo lo deseado, muchas ciudades decidieron hace años proveer a sus ciudadanos de bicicletas eléctricas en diversas partes de la ciudad para facilitar moverse por la misma. Y esta medida, la cual consideramos muy acertada, ha provocado que las bicicletas con propulsión eléctrica sean cada día más demandadas por los propios particulares gracias a una serie de ventajas que ofrecen.

La propulsión eléctrica reduce el esfuerzo

Las bicicletas eléctricas son como las bicicletas normales pero con un motor eléctrico disponiendo de una batería que se carga con electricidad, lo que permite reducir el esfuerzo de la pedalada al mínimo, incluso en pendientes. Si, por ejemplo, tenemos un trabajo de oficina o debemos estar presentables en todo momento, recorrer diez kilómetros por la mañana con cuestas incluidas en una bicicleta normal, puede provocar que lleguemos al trabajo como lo hacemos el domingo a casa después de hacer un poco de deporte: sudando a chorros. Esto, que puede parecer una frivolidad, es una de las grandes ventajas de las bicicletas eléctricas.
Otra ventaja de por qué utilizar bicicletas eléctricas en ciudad es, sencillamente, porque no todos llevamos dentro a un Alberto Contador. Muchas personas, por su edad o condición física, no pueden realizar con comodidad trayectos largos en una bicicleta normal. Sin embargo, al contar con la propulsión mencionada, la cosa cambia.

Evitan atascos y son fáciles de aparcar

Llegar tarde al trabajo es la primera preocupación que nos aborda por la mañana, ya sea porque nos hemos quedado dormidos, estamos en un atasco o hay huelga en el transporte público. En estos casos, hay pocas soluciones si nuestro lugar de trabajo está demasiado lejos como para ir andando. Bien, estar acostumbrado a utilizar las bicicletas eléctricas como medio de transporte en la ciudad soluciona de un plumazo estos problemas. Primero, porque como ocurre con una motocicleta, con una bicicleta eléctrica podemos sortear esos atascos y, segundo, porque podemos evitarlos totalmente utilizando los carriles habilitados precisamente para la circulación de peatones y bicicletas. Además, podremos circular hasta a 25 km/h y aparcar casi donde queramos.

Son una inversión por lo reducido de sus costes de mantenimiento

Las bicicletas eléctricas, como hemos podido comprobar en la tienda online Bikester.es, son más caras que las bicicletas normales, lo cual es natural considerando la tecnología que se necesita para implementar los motores eléctricos. A las marcas de toda la vida como BH, se le han sumado otras más nuevas como Cube, HAIBIKE o Kreidler aprovechando el tirón de estos productos. También, los modelos de bici urbana, de montaña, para niños o híbridas tienen su versión en bicicleta eléctrica. Es decir, cualquier tipo de bicicleta que poseamos, podemos encontrarla motorizada.

En cuanto a la inversión inicial, si la utilizamos como transporte diario en nuestra ciudad, puede llegar a sustituir al coche o motocicleta como medio de transporte. Si esto es así, es fácil de adivinar que los costes en combustible y mantenimiento van a compensar a medio y largo plazo la inversión que hicimos en la compra la bicicleta eléctrica.

No contaminan

Todas las alternativas de transporte en ciudad, excepto las bicicletas (clásicas y eléctricas) y el ir a pie, tienen un denominador común: contaminan. Es cierto que hay grados de contaminación entre un autobús, una moto o el metro, pero todos contaminan algo. Entonces, ¿por qué conformarnos con los niveles de contaminación actuales cuando podemos reducir la emisión de gases prácticamente a cero? Esta es otra de las ventajas de utilizar bicicletas eléctricas para moverse por la ciudad: reducir la contaminación a niveles que no sean perjudiciales para la salud.
Como siempre ocurre, cambiar de hábitos es difícil (somos animales de costumbres), pero en el caso de las bicicletas eléctricas, aportaríamos por mejorar nuestro nivel de vida y ayudar a mantener el equilibrio medioambiental de nuestra ciudad.