El redescubrimiento de la bicicleta

Desde hace ya mucho tiempo, la bicicleta constituye uno de los medios de transporte más populares que existen y esto es por muchas razones: es muy eficiente, segura, rápida y sobre todo muy agradable de usar. Pero durante los últimos años se ha producido un redescubrimiento de la bicicleta.

Hasta principios de los años cuarenta del siglo pasado y coincidiendo con la Segunda Guerra Mundial, su uso se extendía a lo largo y ancho de Europa, pero tras el proceso de industrialización de la pos guerra y a partir de que los coches a motor se hicieron cada vez más accesibles, su uso se limitó a ser una actividad meramente recreativa (con las honrosas excepciones de países como Holanda o Dinamarca).
El redescubrimiento de la bicicleta
Desde finales de la década de los noventa ha habido una mayor conciencia de la gente en cuanto al problema real y tangible de la contaminación, a ello se le suma la necesidad de tener medios de transporte más eficientes y económicos dada la saturación automotriz de las ciudades; estos factores son los que han contribuido en gran medida al “redescubrimiento” de la bicicleta, al punto de que hoy en día nos parece muy normal que una persona vaya a trabajar en bicicleta, algo impensable hace apenas unas pocas décadas.

España lamentablemente no es un país que se destaque por ser cuidadosos con el medio urbano, pero en ciudades como Barcelona, Sevilla, Madrid, Vitoria o San Sebastián, se está promocionando el uso de las bicicletas como medios de transporte personal ecológicamente amigables, eficientes y saludables. Se habla hasta de subvenciones para la compra de estos vehículos por parte de Ayuntamientos y otras organizaciones.

Los problemas que se han planteado para usar bicicletas comunes son de distancia, tipo de terreno y hasta condiciones físicas de los futuros usuarios, por lo que las bicicletas eléctricas se presentan como una solución casi mágica para quienes quieran tener la opción de hacer algún tipo de ejercicio (de moderado a nulo según los modelos) sin las dificultades que supone el subir cuestas, correr con el viento en contra o enfrentarse a distancias muy largas.

Las bicicletas eléctricas tienen costes de utilización cercanos al cero, su mantenimiento es muy fácil y simple, no producen ningún tipo de emisiones, son sumamente eficiente (no tienen punto de comparación con un coche ni con una motocicleta), permiten ejercitarse de manera mesurada y continua, son ideales para recorridos diarios de unos 30 km y resulta una verdadera delicia conducir una, ya que además de su empuje los motores son muy silenciosos.