Oslo quiere que sus ciudadanos empleen bicicletas eléctricas

Oslo está tan dispuesta a conseguir que la gente se suba a las bicicletas eléctricas que ofrecerá a los residentes un subsidio de hasta 1100 euros, para que adquieran una. Los ciudadanos no necesitan nada más que comprometerse a emplearla, para solicitar dichas ayudas.

Las bicicletas eléctricas al poder

Estas subvenciones tienen por objeto que los habitantes de la ciudad compren una bicicleta eléctrica que les permita trasladarse y al mismo tiempo llevar una pequeña carga en una cesta o remolque y se pretende que ello se haga sin distinción de los ingresos que persona pueda percibir.

La ciudad pagará hasta el 25 por ciento del costo de la bicicleta, limitando la subvención a 10.000 coronas. Las bicicletas eléctricas cuestan actualmente entre 20.000 y 50.000 coronas (entre 2.300 y 6.000 euros), lo que significa que los compradores tendrán que aportar el resto de sus propios fondos.

El problema que subyace detrás de esta iniciativa es que al igual que muchas capitales europeas, la calidad del aire de Oslo ha sido bastante pobre en lo que va de este invierno, llevando a la ciudad a prohibir temporalmente la conducción de los vehículos diésel, para ayudar a despejar la atmósfera.

Ejemplos e inconvenientes

La geografía de la ciudad es bastante complicada, gracias a sus subidas pronunciadas y esa es la razón por la que sus autoridades se han decantado por apoyar las bicicletas eléctricas, como forma de sustituir al coche a la hora de hacer recados, compras o ir al trabajo.

No hay dudas que los ejemplos de sus vecinos han tenido mucho que ver a la hora de poner en marcha la iniciativa, dado que, por ejemplo, en Copenhague ya es común ver a los padres pedalear con sus niños instalados en un carro atado a su bicicleta, rumbo a la escuela y en Ámsterdam hay casi más bicicletas que coches en sus calles.

Se han destinado cinco millones de coronas (algo más de 550.000 euros) para el proyecto: 3 millones para particulares y 2 para empresas y organizaciones, lo que significa que el programa pondrá de 500 a 1.000 bicicletas eléctricas en las calles de la capital noruega, con la intención de popularizar una forma de tránsito que en la actualidad es minoritaria.

Siempre hay quejas

Pero no todos están contentos con la medida, ya que el año pasado cuando los subsidios para adquirir bicicletas eléctricas eran del 20 % hubieron quejas de toda índole, en cuanto al empleo que se dio a los mismos.

Una de las quejas fue de que la mayoría de las ayudas se les concedieron a los más pudientes, por lo que se le consideró un subsidio para “ricos” y otra de las denuncias fue que ciudadanos de otras ciudades se hacían con estas ayudas empleando a familiares que vivían en la capital.

Y es que aun en un país donde la riqueza está más repartida que en otros de Europa, que está considerando la construcción de los primeros túneles submarinos flotantes del mundo para salvar sus fiordos y donde los coches eléctricos se venden más que los vehículos convencionales, también existen disconformes y arteros.