Cinco tendencias tecnológicas no contaminantes

Hace un tiempo Sir David King, ex principal asesor científico del gobierno del Reino Unido y ahora representante especial para el cambio climático, dijo en una conferencia que debe haber un mayor enfoque hacia las tecnologías verdes para ayudar a combatir el cambio climático.

Aunque la mayoría de las personas no tendrían ningún inconveniente con esta idea, el verdadero problema es que dichas tecnologías deben ser redituables o al menos aplicables en masa.

Durante los últimos 20 años se han presentado mas de un millón de solicitudes de patentes (muchas de las cuales ya han sido concedidas) en todos los confines del mundo, orientadas a la producción de energías limpias.

Por supuesto, muchas de estas ideas nunca verán la luz del día o son impracticables en una escala masiva, así que las que valen son las innovaciones más realistas y prácticas. Hemos escogido cinco tecnologías a las que creemos vale la pena prestar especial atención.

Células solares transparentes

Células solares transparentes

Un desarrollo interesante en tecnología de energía alternativa es la célula solar transparente. Imagina un teléfono o un edificio o un automóvil que pueda aprovechar la energía a través de su cristal.

Con un grosor de menos de una milésima parte de un milímetro, el “cristal” (en realidad es una película) transmite la luz visible para el ojo humano, mientras que captura de manera selectiva los rayos del sol y convierte el ultravioleta y el infrarrojo en electricidad para alimentar un dispositivo y extender la vida de su batería.

Se piensa que en un futuro esta tecnología podría tener muchísimas aplicaciones realmente prácticas y ecológicas. Desde la recarga de móviles y vehículos eléctricos hasta el autoabastecimiento energético en edificios y casas particulares.

Baterías biodegradables

Baterías biodegradablesAproximadamente 22.000 toneladas de pilas de uso doméstico terminan en los vertederos anualmente. Las tasas de reciclaje son tan bajas, (en torno a un10%) que la idea unas baterías más eficientes, biodegradables o al menos fabricadas con materiales sostenibles es excelente.

Investigadores de Suecia y EE.UU anunciaron que han desarrollado una batería hecha de una espuma a base de madera blanda llamada aerogel y que la batería resultante es ligera, versátil y de alta capacidad. Los mercados de destino incluyen la computación portátil y la electrónica automotriz.

El año pasado los científicos de las Universidades de Illinois y Tufts en Massachusetts desarrollaron una batería biodegradable que podría disolverse en agua.

A ambos proyectos aun le quedan varios años por delante para que lleguen al mercado comercial produciéndose a escala masiva y a precios competitivos.

Carga por inducción

Carga por inducción

Transport Research Laboratory del Reino Unido anunció que se está llevando a cabo un estudio de viabilidad sobre la tecnología dinámica de transferencia de energía inalámbrica (WPT) en carreteras de Gran Bretaña, con el fin de potenciar y alentar el uso de los vehículos eléctricos.

Los ensayos ya se han celebrado en Londres y de acuerdo con Anthony Thomson, el vicepresidente de Qualcomm Technologies: “el futuro de la movilidad urbana es eléctrica e inalámbrica y la carga inalámbrica EV es la clave para la adopción masiva de los vehículos eléctricos.”

Células de combustible de hidrógeno

Una compañía detrás de este avance en las células de combustible de hidrógeno es la CEO energía inteligente. Su ejecutivo Henri Winand sostiene que “la edad de hidrógeno ha llegado” y no sólo para el mundo de la automoción.

“Estamos probando las pilas de combustible para remplazar pequeños generadores diesel en la India con resultados muy halagüeños,” dice Winand, “y el éxito de nuestro cargador Upp en las tiendas de Apple en el Reino Unido nos lleva un paso más cerca de la electrónica de consumo.”

Calderas de microgeneración

Flujo, una empresa de energía británica lanzó al mercado una caldera doméstica que genera electricidad mientras se calienta la casa. Además de reducir las facturas de electricidad, Flujo sostiene que el modelo reduce las emisiones de carbono hasta en un 20%.