Storm una bicicleta eléctrica “atormentada” por las dudas

El crowdfunding también llamado micro mecenazgo, es un sistema mediante el cual se presentan al “gran público” una serie de proyectos que necesitan una determinada cantidad de dinero para lograr ser llevados buen término y cada persona puede participar aportando la cantidad que pueda o quiera.

Existen diferentes tipos de empresas que ofrecen esta novedosa forma de financiación y de coparticipación. La diferencia fundamental está en si es factible obtener beneficios o se trata simplemente de una donación y en si hay o no posibilidad de reembolso del dinero aportado.

Indiegogo y sus expectativas

Esta explicación es básica para entender el funcionamiento de la empresa Indiegogo y su súper bicicleta Storm. Con el fin de recaudar 75.000 dólares se propuso que cada aportante de los 600 euros necesarios para intervenir en el crowdfunding, se haría acreedor a una bicicleta una vez que se consiguiera poner en funcionamiento el proyecto.

bici eléctrica Storm

También dejaba claro desde el “vamos” que dicha cantidad no era de ningún modo reembolsable, por lo que si la empresa no tenía éxito cada uno de los que hubieran puesto el dinero se quedaría sin pasta y sin bici. Hasta allí las cosas estaban claras.
Surgen las dudas

El problema es que Yahoo ha comenzado a hacerse preguntas del tipo: ¿Usted no sospecharía de una bici que se vende a 600 cuando su precio real debe ser 1200 (según su promotor)? ¿Qué credibilidad puede tener un proyecto que ya lleva 3 millones de euros recaudados y no tiene ni una dirección física sino una de email del tipo “info@”?
Para colmo de males la bici es prácticamente perfecta según se indica en la propaganda de Indiegogo: se carga en apenas 90 minutos, alcanza una velocidad de 30 kilómetros por hora y con las baterías a tope tiene una autonomía de 80 kilómetros. ¡Si se pide más, ya sería por vicio!

Pero por increíble que parezca, sí que hay más: La bici Storm tiene un diseño ultra modernista y sus ruedas anchas son capaces de circular sin inconvenientes en terrenos escabrosos y hasta en arena o nieve. Claro que los 600 dólares son sin duda el mejor de los anzuelos para cazar posibles cooperadores.

¿Y ahora qué pasará?

En definitiva: ¿es el proyecto de la Storm una estafa? Aparentemente el precio de venta es imposible de sostener, aun si fuera para los usuarios de Indiegogo únicamente y luego se doblara para los que no participaron en el mecenazgo, usando las cifras millonarias recaudadas para financiar estos precios mínimos y sin que intentemos siquiera imaginar cuáles serán los costos de envío.

Para colmo de males más de un fabricante y/o experto en el tema de las bicicletas eléctricas, habla de cifras de homologación y circulación “irreales”, ya que por citar un ejemplo, para conseguirse la autonomía citada por el promotor con el tipo de batería usada se requieren por lo menos 6 horas de carga.

Además de todo esto, otro fabricante de bicicletas eléctricas se ha quejado de que usen el nombre Storm, pues ya hay una bici con esa denominación en su propio catálogo, pero aún están por averiguar a donde mandar la famosa carta del “cease and desist” porque como comentamos al principio de este post, no hay dirección física a la que dirigirse.

Storm contraataca

Pero quien promociona todo este revuelo: Storm Sondors, aparentemente se ha dado por aludido tras el aluvión de quejas, dudas y reclamaciones que bombardearon últimamente a su proyecto y ha invitado a quien así lo desee a que se acerque a Santa Mónica a mediados de febrero de 2015 y pruebe la súper bici por sí mismo. Ya veremos que resulta de todo este lío de dimes y diretes millonario en dólares.